Historia fílmica de ciencia ficción y romance del 2014 protagonizada por un hombre y su Inteligencia Artificial con voz femenina. Fue un vistazo o quizás el pronóstico del cineasta Spike Jonze sobre como los Millennials vivirán a sus treinta y tantos o cuarenta y pico años
Publicado originalmente en 2014 en yzab.com bajo el título “Enamorados de “Her” en ¿2029?”

Desde 2011 he convertido en hábito a cada inicio del año y justo antes de la entrega de los Oscar, ver las películas que podrían llevarse esa deseada estatuilla metálica, porque me gusta desarrollar mis opiniones en base a la experiencia.
Mis análisis los hago tomando en cuenta las emociones que despierta, reflexiones que genera (a veces hasta de forma inconsciente), valores que promueve e impacto de la película como experiencia audiovisual en el público.
Cualquier reseña fílmica que haga será para ayudar a apreciar y entender ese producto cultural, no para buscar un punto de convergencia o desacuerdo con la comunidad de especialistas en el séptimo arte y cinéfilos, que a veces olvidan que el cine es principalmente para las masas que desconocen de teorías sobre esta materia. Mi idea es comunicar de forma simple a quienes buscan en el cine un escape a la realidad, diversión, respuestas sobre su vida y entendimiento.
Este año (2014) inicié con un film que me robó la atención con tan sólo ver las breves escenas que transmitieron en la edición 71° Golden Globe Awards para nombrar “Her” como una de las nominadas a la categoría “Película Musical o Comedia” y a su protagonista, Joaquin Phoenix, como nominado en la categoría de “Actor Principal en una Película Musical o Comedia”.
Mi instinto cautivado se sintió complacido luego de ver “Ella” (título para Hispanoamérica), pues aunque sabía que vería una historia romántica, no imaginaba que además sería de ciencia ficción, por cierto muy creíble, pues las escenografías, la utilería y el diseño de vestuario son limpios, minimalistas, suaves y con fuertes contrastes de colores un tanto otoñales, generando esa sensación de ser testigos de la evolución cultural de los próximos 10 años. A pesar de que la estética hizo que me “comiera el cuento” realmente no estoy tan segura sobre la idea de su director y guionista Spike Jonze de que en aproximadamente una década podamos tener a nuestro alcance esa avanzada tecnología. Ya veremos…

Algo que me llenó de incertidumbre fueron las tomas panorámicas de lo que debemos suponer será Los Angeles en ese futuro, que lucía un tanto diferente al moderno que veo en cine y TV, y de acuerdo a lo que propone Jonze me hizo compararla con el Tokio de la actualidad. Sin embargo, investigué luego y resulta que esas escenas son de Shangai, no tan lejos de lo que creí.
Asumo que esta historia se desarrolla en el 2029, época en que la actual generación que se ubica entre los 20 a 30 años, denominada Millenial por su particular estilo de vida, forma de pensar y sentir el mundo, ya tiene sus treintilargos o cuarentipiquito.
Y su protagonista, Theodore (Joaquin Phoenix), un solitario y muy sensible escritor, en medio de un proceso de transición, decide comprar el más novedoso sistema operativo en el mercado: OS1, con inteligencia artificial (AI), empático, diseñado para satisfacer todas las necesidades sociales, preparado hasta para hacer algunos sueños realidad y sorprenderte.
“No es solo un sistema operativo, es conocimiento” es el eslogan que persuadió a Theodore a adquirir esta innovación que se convirtió en una importante parte de su vida. Lo que sucede a raíz de ese evento nos hace reflexionar sobre las decisiones que tomamos en torno a nuestras relaciones amorosas, desde esas justificaciones que conseguimos para seguir sintiéndonos queridos por nuestras parejas y amarlos de vuelta, hasta las razones que nos hacen considerar dejarlos.

Siempre he pensado que amar verdaderamente es tener el poder de aceptar en paz los defectos de esa persona que está a tu lado, lo que implica que asumes que no es perfecto, nadie lo es; reconoces no sólo sus virtudes sino sus defectos y no intentas o ni siquiera esperas cambiarlo, porque eso es una decisión exclusivamente personal. Quien vive con alguien esperando que cambie, sus expectativas insatisfechas podrían dañar la relación. O sucede que a veces nuestros complejos, miedos o falsa creencia de no merecer el amor de alguien se convierten en inseguridades que finalmente envenenan nuestro idilio.
Esta película me hizo profundizar más allá de eso y plantearme las interrogantes: ¿Hay personas que inconscientemente desean una relación con conflictos e insatisfacciones eternas para ser felices? ¿es mejor estar acompañado con alguien que no valoramos o es preferible estar solo pero teniendo autoestima? ¿Es más conveniente ser un libro abierto con tu pareja para que sepa cómo tratarte y finalmente satisfacerte o es mejor ocultar cosas y aguantar las acciones indeseadas producto de su desconocimiento de lo que te gusta, esperas y necesitas?
Ahora, imagina tener un romance con un inteligentísimo dispositivo, tal como Samantha ¿Podría esa experiencia realmente ayudar a su usuario a aclarar las dudas que embargan su corazón con respecto a las relaciones? Esto evidentemente también llevará a la reflexión más obvia gracias a esta película, y es sobre nuestro vínculo con la tecnología versus nuestras interacciones sociales.
Esta película sí que vale la pena verla, no en vano ganó el premio a “Mejor Guión” en los Globo de Oro y los Critic’s Choice Movie Award, además que está entre una de las que se disputarán el galardón a “Mejor Película” en los Oscar.
En cuanto al elenco, me pareció una decisión inteligente reunir a las actrices del momento con Joaquín Phoenix, quien me sorprendió, pues acostumbrada a verlo en papeles duros y sombríos como Jhonny Cash en “Walk The Line”, Jimmy Emmet en “To Die For” o Commodus en “Gladiator”, no sabía que era capaz con un personaje de inspirar tanta ternura. Excelente actuación me convenció totalmente.

“Phoenix resulta tan dulce y conmovedor como siempre sospechamos que podía ser” Tom Shone de The Guardian.
La voz femenina del OS1 me sonaba familiar, pero no la identificaba aún, tuve que investigar y descubrir que es Scarlett Johanson. Debo confesar que si buscan actriz de doblaje en español para ese personaje, pues estoy completamente dispuesta a hacerlo, es mi sueño desde ya ¡Jajaja! Claro, si la asignación de este papel no es tan quisquillosa como la que hizo Jonze, porque resulta que durante la grabación de la película, todos los días se presentó la actriz Samantha Morton para grabar su voz. Sin embargo, cuando concluyó esta etapa e inició la edición, el cineasta sintió que algo no estaba bien con el resultado, así que con la bendición de la actriz hizo un nuevo llamado para este personaje contratando a Johanson.
No puedo finalizar sin dejarles una frase de uno de los personajes de la película, Amy (Amy Adams): “Creo que cualquiera que se enamore es un fenómeno. Eso es una cosa loca. Es algo como una forma de locura socialmente aceptable”.
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